El Bien y el Mal como conceptos y realidades, por Dubarri y Sisifo
Dedicado a Humpty, contertulio ateo y amigo. (†2003)
El siete de diciembre de 2002 Humpty Dumpty [12] me escribió en foro de discusión es.charla.religión [20]:
«No es que te haya olvidado, es que estaba buscando puntos de discrepancia, que cada vez resulta más difícil y por otra parte el tema es suficientemente apasionante para no contestar sin la debida meditación.» (Humpty Dumpty)
ANTECEDENTES por Sísifo
El 05.09.2002 un contertulio, J. Piqué, inició un hilo con el siguiente mensaje: «La gente basa generalmente sus definiciones del bien y del mal en la conciencia humana. Pero aunque cada persona tiene una conciencia, el modelo varía de una persona a otra. Si hay mil personas, hay mil variedades de conciencia. De acuerdo con tu modelo de conciencia puedes sentir que algo es bueno o malo. Pero ¿puede ser la conciencia humana el modelo absoluto para definir el bien y el mal?»
Este hilo suscitó numerosos mensajes y, a partir de este hilo -que fue siguiendo derroteros muy diversos- , Humpty Dumpty y Dubarri [24] se propusieron muy acertadamente profundizar en el punto clave: «el bien y el mal como conceptos y realidades», ya que la/s respuesta/s que se den a esta proposición parece, lógica y ontológicamente, que podría/n estar en la base de cualquier planteamiento al que se le pudiera demandar una finalidad religiosa, ética o humana: «Haz el bien y evita el mal» es la sentencia universalmente conocida en la que parecen estar de acuerdo todas ellas. Quizá esta respuesta primigenia constituya, en definitiva, la dovela central y sustentante de cualquier arcatura existencial humana, sea cual sea su punto de partida. Lo cual no presupone, en modo alguno, que este punto de partida sea el único posible ni, tan siquiera, el mejor posible: el hombre tiene como don – o como pesada carga- la libertad de elección.
Cuando Dubarri tuvo la amabilidad de pasarme el borrador de este interesantísimo hilo, que de manera muy eficiente había recopilado, me encontré ante una tarea muy grata y, al tiempo, entrañable: yo conocí el comienzo de este hilo cuando Humpty me enseñó un día – lo hacía a menudo con diversos temas- el planteamiento inicial de éste. Luego no lo pude seguir, por falta de tiempo y por prioridades profesionales. Ahora he podido, con calma y con amor, reseguir las intervenciones de estos dos contertulios y, de manera indirecta, conocer su manera de pensar, su manera de ser, sus ilusiones y sus afanes. De uno ya los conocía; del otro, no.
Puedo decir que no sé quién es Dubarri, pero a través de sus intervenciones he conocido a una persona joven, fogosa, vital, ávida de saber, madura en sus conocimientos, cálida en sus relaciones, con un corazón tan grande que caben en él los mejores afectos: a su hijo, a la vida, a la natura (como él la denomina). Gracias, Dubarri, por ser como eres: cuando tengas tiempo, mándame en mp3 algo de Ademius: me encantará poner a «10.000» vatios de potencia el In caelum fero, aunque sea con auriculares.
Humpty Dumpty era la madurez plena en una armonía coral de calidades: un cerebro superdotado, una amplitud de conocimientos desbordante, una memoria privilegiada y, al tiempo, una humanidad que superaba con creces la inagotable capacidad de su intelecto: se le podía aplicar, plenamente, aquella conocida frase: «soy hombre y nada humano me es ajeno». Era como un violinista que fuera extrayendo de cada cuerda de su instrumento la más amplia gama de sonidos y sentimientos: amor, cordialidad, comprensión, también firmeza y, si era preciso, autoridad. Y, todo ello, con una finísima ironía que nunca era hiriente ni sarcástica. Quisiera recordarlo siempre en su despacho, lleno de libros de los que conocía, una a una, todas sus páginas, trabajando con una concentración total, sólo rota cuando, en algún momento, se levantaba para coger de la estantería, sin titubeos, el libro necesario y abrirlo al momento por la página deseada: nunca le vi consultar un índice o un sumario; se los sabía de memoria. Su pasión eran los libros: le hubiera horripilado vivir en un loft, sin paredes donde colocar estanterías que llegaran del suelo hasta el techo. Yo, mujer al fin, me acostumbré en nuestros años de convivencia a ir retirando, poco a poco, los bibelots que había colocado artísticamente (al menos así me lo parecía) en los escasos huecos que quedaban en las estanterías que cubrían todas las paredes de nuestra casa para dar paso a nuevas remesas de libros. Y lo hice sin pesar, porque nada hay tan cálido y tan acogedor como esos libros que te envían su mensaje en el escueto margen de su lomo y te invitan a cogerlos y a leerlos.
Amigos, disfrutad de esta charla sobre «el bien y el mal como conceptos y realidades» en la que, con sencillez, se exponen y se clarifican conceptos tan básicos y tan antiguos como la misma vida. Y, al leerlos, no perdáis de vista esta señal de aviso: somos una parte, una pequeñísima parte, del Universo; la cualidad que nos distingue de otros seres es la conciencia de nosotros mismos. Dicho en otras palabras: la conciencia de la responsabilidad de nuestros actos.

Sísifo
PREFACIO. PLANTEAMIENTO INICIAL DE HUMPTY DUMPTY
A mi parecer hay varias maneras de concebir el bien y el mal, procuraré deslindarlas (Las frases que acompañan son para ilustrar alguna posibilidad, no la totalidad, de los supuestos):
1.
El bien y el mal son reales.
1.1 El bien y el mal son reales y absolutos. “El bien es una realidad metafísica. El Ser y el Bien son la misma cosa.” (Aurelio Agustín)
1.1.1 Determinados por un legislador ajeno a la humanidad. “Sólo el creador sabe el que es el bien y el que es el mal. Él creó el hecho que una cosa sea buena o malvada”. (Nietzsche)
1.1.1.1 que nos los ha revelado. “Zarathustra preguntó a Ahura-Mazda: Ahura-Mazda, celeste y muy santo creador de los seres dotados de cuerpo” (Venidad-sade 11.1)
1.1.1.1.1 Es posible alcanzar el bien. “En verdad el hombre que se conforme a las reglas prescritas por la Revelación y la Tradición adquiere gloria en este mundo y felicidad perfecta en el otro.” (Leyes de Manú, 2.8)
1.1.1.1.2 Es imposible alcanzar el bien. “Sólo Dios es bueno.” (Jesús de Nazaret)
1.1.1.2 que se lo ha guardado para sí. “La angustia como consecuencia de aquel pecado que consiste en la falta de conciencia del pecado” (Kierkegaard)
1.1.1.3 que nos ha dado las suficientes luces para conocerlos. “Lo bueno que te sucede viene de Dios. Lo malo que te sucede viene de ti mismo.” (Corán, 4.79)
1.1.2 Existen como formas naturales que nos son innatas. “La razón que guía al hombre para que conozca sus obligaciones es poco complicada; la que guía a la mujer para que conozca las suyas, es aún más sencilla”. (Rousseau, “Emilio”)
1.1.3 Existen como formas naturales a las que vamos tendiendo. “Si se quiere adquirir conocimientos hay que participar en la práctica que modifica la realidad.” (Mao, “Acerca de la práctica”)
1.2 El bien y el mal son reales y relativos. “Pero vengamos a Alejandro Severo, cuya clemencia ha merecido muchos elogios de parte de sus historiadores, pues durante catorce años no hizo morir a nadie sin juicio previo, lo que no le impidió ser despreciado a causa de su blandura.” (Maquiavelo, “El principe”).
1.2.1 Son relativos en cuando a su alcance. “El bien es sólo la balsa que nos lleva a través del peligroso mar; aquel que llega a la orilla opuesta debe abandonar la balsa en tanto toca la ribera”. (Gautama)
1.2.2 Son relativos en cuando a su formulación. “El placer es el bien.”
2.
Sólo existe uno de ellos y el otro es su ausencia total o parcial.
2.1 Sólo existe el bien. “El hombre es originariamente bueno.” (Mencio)
2.2 Sólo existe el mal. “El hombre es originariamente malo y persigue su propio beneficio. La promulgación de reglas de rectitud tiene como objeto controlar el mal y educar a los hombres en el bien.” (Hsun-tse)
3.
Existe el par bien-mal, pero no el bien y el mal por separado. “Trasciende, Arjuna, supera los pares de opuestos y mantente equilibrado, libre de ambición y del deseo de seguridad. Y permanece lúcido, vigilante.” (Bhagavad Gita, 2.45).
4.
No existen ni el bien ni el mal.
4.1 Son valores culturales. “Las personas correctas no hacen ni el bien ni el mal.” (Nietzsche)
4.2 Son valores de sujeción. “El miedo a la responsabilidad legal es un sustituto aceptable de la ética.” (Telli [1])
4.3 Son valores personales. “El bien es subjetivo, es bien porque lo deseamos”.
4.4 Son pura especulación lingüística sin ningún significado real. “En ninguna parte del mundo ni, en general, incluso fuera del mundo es posible pensar en algo que se pueda considerar sin restricciones como bueno, excepto la buena voluntad.” (Kant).
Humpty Dumpty
N. B. No estoy necesariamente de acuerdo con todos los autores citados. Declino cualquier responsabilidad por sus opiniones