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domingo, 6 de mayo de 2012

Librepensador

Un librepensador es una persona que forma sus opiniones sobre la base del análisis imparcial de hechos y que es dueño de sus propias decisiones, independientemente de la imposición dogmática de alguna institución, religión, tradición especifica, tendencia política o de cualquier movimiento activista que busque imponer su punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica.
Este término empezó a usarse para definir a los filósofos franceses ilustrados del siglo XVIII y actualmente existen estrechas relaciones entre la palabra librepensamiento y los términos escepticismo y laicismo. Sin embargo, una definición precisa hay que buscarla en el origen histórico del pensamiento revolucionario que dio origen a movimientos como la Reforma, la Ilustración, y a la Revolución francesa. Pero con el surgimiento de nuevas ideas filosóficas también se fueron desarrollando nuevas y diferentes maneras de manejar el concepto de Librepensador. El término librepensamiento a partir de la Ilustración define una actitud filosófica consistente en rechazar todo dogmatismo, bien sea de tipo religioso o de cualquier otra clase, y confiar en la razón para distinguir lo verdadero de lo falso. Por este rechazo del dogma, entre los librepensadores encontramos masones, ateos, agnósticos, deístas racionalista, libertarios y protestantes.
El librepensamiento es la base filosófica para el movimiento del Humanismo secular. También es la base pedagógico-filosófica para la escuela racionalista.

 El librepensador y la ciencia

La ciencia juega un papel importante en el desarrollo de nuevos librepensadores debido a su naturaleza racional e imparcial. Sin embargo el librepensador sabe distinguir entre la ciencia experimental o práctica y la ciencia pura o básica: la primera explica fenómenos naturales repetibles y observables; como la gravedad, la descomposición de la luz, la microevolución, etc. mientras que la ciencia pura o básica estudia de forma casi exclusivamente teórica sucesos naturales y universales para los cuales es difícil realizar experimentos porque el fenómeno de estudio se encuentra lejos del experimentador o ocurrió solamente una vez, como es el caso del origen del universo, el origen de la vida, la macroevolución, etc. La ciencia práctica también se encuentra rodeada de mucha teoría, pero esta teoría puede ser siempre corroborada o desmentida mediante la experimentación repetible.
El librepensador prudente reconoce que mientras en la ciencia experimental el término teoría científica y ley natural (o hecho comprobado) ha sido el producto de muchos estudios sistemáticos corroborados en multitud de circustancias y casos particulares, no ocurre lo mismo para la ciencia pura o básica, solo basada en el Método hipotético-deductivo para su análisis de los fenómenos que no son observables hoy en día. La ciencia pura, aunque pretende explicarlos de la manera más rigurosa posible, por definición de ciencia pura estos procesos naturales son inalcanzables experimentalmente hoy en día, por lo que el librepensador reconoce la posibilidad de que las explicaciones dadas por la física pura no sean las correctas.
El escepticismo siempre está ligado al librepensador que intenta alejarse de cualquier clase de dogma, incluyendo a aquellos que incluso expresados en el lenguaje de la ciencia, no son conocimientos que la mayor parte de la comunidad científica considera en ese momento de la historia como correctos.

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