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martes, 8 de mayo de 2012

Ética y moral, conceptos y realidades

“No creo que exista superioridad moral alguna en el hecho de ser desgraciado” (Bertrand Russel)
1ª PARTE .- Conceptos y realidades.
Dado que hablar de ética y de moral es complejo, y cuyo tratamiento no es digerible en primera instancia según un simple estudio de la etimología, recurriré a todas las fuentes a mi alcance. Y como era deber mío ante el compromiso de enviar este artículo, sin más procedo a refutar la simple definición del DRAE de mi compañero Chibanta, y entrar más en el meollo de la cuestión, que es el ser humano, sus sentimientos, sus comportamientos: su ética y su moral.
Uno de los grandes errores que veo, y que durante los muchos años que llevo leyendo las news de religión es la confusión y mezcla de ambigüedades que hay en cuento a los términos ética y moral, ambos unidos, ambos revueltos, pero no siendo lo mismo como mi amigo compañero comenta.
He comentado en varias ocasiones que ética es el uso racional sobre el comportamiento humano y social, donde uno en principio se ha de atener a ciertos comportamientos en pro de su propio bien. Por ejemplo, el no matar por el mero hecho de que no te maten. Acudiendo a fuentes fidedignas sobre el tema, me encuentro con una definición de ética que encaja perfectamente con lo que digo. La ética es la reflexión racional sobre qué se entiende por conducta buena y en qué se fundamentan los denominados juicios morales. (1). Con ello cabe pensar y en ello está el error si las religiones disponen de ética; para mi no. Disponen de moral. No es precisamente la religión la que tira de la racionalidad a la hora de imponer normas de conducta genéricas a la sociedad, pues está sometida a dogmas y creencias basadas simplemente en la fe, y por lo tanto sin posibilidad de razonamiento ni duda.
Es por ello que, cuando determinamos las conductas de los creyentes, sean de la religión que sean, debemos de estudiar primeramente la moral. Que por moral puede ser cristiana, hinduista, budista o de cualquier tribu.

Manteniéndome en el cristianismo católico fermentado y enraizado a espada y sangre en este país, la moral es norma de cumplimiento de la Iglesia y por lo tanto, tal como he comentado no atiende a razonamientos ni menos a consenso y debate social. Por moral recurro de nuevo a la mejor definición encontrada, el conjunto de normas o costumbres (mores) que rigen la conducta de una persona para que pueda considerarse buena (2). Por lo tanto se aleja de la ética, dado que para un indígena de una tribu africana la ablación hacia las adolescentes es algo bueno, y para otra moral religiosa más permisiva es negativo. De igual forma que para la moral islámica el burka o el velo es imposición de uso para la mujer y por lo tanto es bueno. No lo es para la ética, que acudiendo a la racionalidad demuestra que es una vejación a la mujer y un coto a sus derechos.
Estoy de acuerdo que la moral (del latín moralis, relativo a las costumbres, mores) es el conjunto de normas, usos y leyes que el hombre percibe como obligatorias en conciencia (3), es base para las doctrinas religiosas. Aplicadas bajo la forma imperativa. Eso no se da en la ética, y un ejemplo es cuando religiones como las monoteístas aplican lo que se llama leyes morales, que no son otra cosa que imperativos de conducta que universalmente el hombre debe y está obligado a aceptar. Todo esto evidentemente choca debido a las grandes diferencias entre diversas morales y provocando fundamentalismos e integrismos religiosos con el resultado de la intolerancia hacia la ética laica, por decirlo de alguna manera, que pone en entredicho dichas sentencias morales.
De la misma manera que la moral es una norma impuesta por medio de la fe o dogma por una religión determinada, en el ámbito laico tenemos el código deontológico. Al cual existe un deber/obligación de normas para llevar una profesión. Esto puede estar bien definido o no, pero igualmente existe una “ética deontológica” que estudia si ese código de conductas es correcto o no. Y por lo tanto puede ser sometido a cambios. Claro que, eso no ocurre con las morales religiosas desde el momento que su base es la fe, y por lo tanto subjetiva, utópica y sostenida por las fantasías humanas. Un apunte más, como moralismo se entiende un uso de la religión en términos de costumbres (4), las costumbres son tradicionales y acríticas, generalmente.
Y por último entraría en lo que se llama “conciencia moral”, que es nada más y nada menos la “capacidad” humana de juzgar el bien o el mal y comprender la obligación e incondicionalidad de cumplir la moral impuesta. Claro que todo esto es en teoría, porque al no acudir al razonamiento ante el bien y el mal, regresamos de nuevo a la imparcialidad, subjetividad, donde lo que a mi me parece bien, para otro puede ser mal. Pero ni uno ni otro se ha sometido a un estudio ético. Aunque por otro lado es entendible que un creyente practicante que pueda ser tomado en serio, acate fielmente, alienándolo imperativos de su moral. Moral como la católica que arremete contra temas como la eutanasia, la libertad se sexo, el divorcio, el aborto terapéutico o incluso la libertad de enseñanza. Estando habilitado la ética, bioética para analizar por el método de estudio y el razonamiento los problemas y nevas metas de la sociedad actual, ejemplo los estudios científicos con las células madre. Recordemos en tiempos pasado las críticas de la Iglesia hacia las transfusiones y posteriormente a la donación de órganos; cosa que hoy en día se tiene en el olvido.
Un apunte sobre esto y desde una edición católica como EUNSA (Universidad de Navarra), donde saco una frase en la cual “estoy de acuerdo” en parte si la sacamos de contexto, dice: “el agnosticismo es la renuncia a la búsqueda de sentido y, por ello, es a la vez, un irracionalismo, un nihilismo, un materialismo, una teoría apolítica y amoral” (5). Amoral sí, ético también, eso es lo que no admite la religión. El agnosticismo es sobre todo ético, porque racionaliza y admite los límites en el conocimiento humano. En cuanto al irracionalismo, nihilismo y teoría política, lo niego y sobra, máxime partiendo de morales como las que comulga ese autor. Morales católicas, que por otro lado admiten por ejemplo el “Diccionario de ideas afines” de Fernando Corripio, un libro de la editorial Herder, donde el término homosexual los asocia a los de “invertido, pervertido, vicioso, depravado, anormal, desviado, corrompido y pederasta”, entre otras acepciones. Retirado de la editorial pero no de las librerías. ¿Ético? Casi nada con la moral católica, un ejemplo más. Lo ético sería retirar el libro igualmente de las librerías por parte de la editorial Herder, pero se rigen más por la moral de sus principales clientes.
Por lo tanto veo necesario poner siempre en tela de juicio a la moral, y desvincularla en los prejuicios de la ética. Ética, que es necesaria para una convivencia normalizada en un sociedad gregaria como la del hombre. De la mima manera que una determinada moral impone una conducta de obligación perpetua e indisoluble de fidelidad matrimonial aunque la convivencia no funcione, una ética lo colocaría como dijo Oscar Wilde, “un hombre puede ser feliz con cualquier mujer, mientras no la ame”. Analizando esto, y admitiendo el respeto ante la convivencia vemos la diferencia sustancial entre lo uno y lo otro. Como se dijo en un mensaje del Grupo de news, todos son gramíneas pero no de la misma especie, ni dan los mismos resultados, y menos se siembran en los mismos terrenos.
A mi amigo Chibanta, haré un apunte del cual estoy bastante comprometido éticamente y de las cosas que defiendo con pleno convencimiento. La eutanasia.
Desde el punto de la bioética o la ética, todo científico está de acuerdo que se investigue para erradicar esas enfermedades tremendas de las cuales tanto su “curación” como su tratamiento son dolorosos. Desde la investigación con células madre, embriones incluso, hasta la manipulación genética; de todo esto hay para comentar largo y tendido; y para ello disponemos de dos mecanismos sociales, asépticos y laicos: la ética (bioética) y la deontología.
Ahora, amigo mío, cuando la hora de la muerte se acerca es donde vemos golpear fuertemente a la moral, a esa moral religiosa sea de la índole que sea. Hasta el punto que en el cristianismo es contradictorio y existe un problema moral que como dice Rauscher, es un dilema moral al que nos enfrentamos y se debe a que no hemos comprendido, o no queremos comprender, lo que la Biblia dice en realidad sobre la muerte y el suicidio… (6), por ejemplo: “Y en esos días, los hombres buscarán la muerte y no la hallarán; anhelarán morir, pero la muerte se alejará de ellos” (Rev 9, 6)
Así, Chibanta, puedes apreciar como la moral cristiana (católica o protestante) es ambigua, insostenible e incluso contradictoria, y como la ética médica y la ética laica como la que rige organizaciones en pro de la eutanasia, ejemplo Derecho a Morir Dignamente (7), ponen el razonamiento y el análisis permanente estudio en cada cuestión y caso.
Notas:
(1)Diccionario de filosofía. Editorial Herder, Barcelona. Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu.
(2)Ibid.
(3)Ibid.
(4)Saber Vivir, Javier Sádaba. Ediciones Libertarias 1998, pag. 113.
(5)Agnosticismo, de Rafael Corazón González. Editorial Universidad de Navarra (EUNSA), 1997, pag. 97.
(6)El Derecho a Morir (Comprender la eutanasia) Derek Humphry y Ann Wickett, Editorial Tusquets. 2005. pag. 382.
(7)ADMD Asociación Derecho a Morir Dignamente. http://www.eutanasia.ws/cgi-bin/index.cgi
2ª PARTE.- Sobre ética y moral, apunte final
No aplico la racionalidad a la ética, sino la intencionalidad. Y la intención es la protección y unas normas que auto proteja. Ética es subjetiva desde el momento que cada uno es un “mundo”, un ser único e individual en una sociedad gregaria.
Tenemos éticas aprendidas y morales “impuestas”. Teniendo esto en cuenta, el racionalismo, no necesita de ética alguna, sino de supervivencia. De la misma manera que la religión (moral) es prescindible, la ética también lo puede ser, eso sí, siempre que no se viva en una sociedad gregaria.
¿La ética es lo bueno? Considero que es lo “bueno” para el ser que lo aplica, pero como he dicho antes, éticas hay tantas como morales y además no por ello ha de ser bueno. Cuando Chibanta dice, que hay dos únicas maneras diferentes, sobre el comportamiento humano, del bien o mal, aplica la dualidad. Yo pregunto, por qué no descargamos la dualidad e ir a una mirada de la no dualidad.
La ética no difiere de la moral en la cantidad, no, sino en la calidad y en la forma. Cuando Chibanta me dice que la moral trataría apenas de grupo de personas, habría que matizar: siempre a grupos de personas alienadas a una determinada doctrina. Es importante tener esto en cuenta para diferenciarlo de la ética, cuando es una ética subjetiva privada, personal, cosa que en la moral no se da.
Para entender más con ejemplos, sobre la racionalidad, incluso se puede decir que la ética para un caníbal es diferente a la de un occidental, entraríamos en la encrucijada entre el bien y el mal. Qué es bien ¿lo qué éticamente me conviene? Dejo ahí la cuestión.
Se dice que y se da por sentado que ética y moral son dos concepto diferentes, y lo son. Lo son desde el momento que una se toma y la otra se impone, no dudo que el objetivo en algunos casos pueda ser el mismo. La ética y moral, si estoy de acuerdo que se ocupan de “lo mismo”, en parte, pero no son exactamente lo mismo. De la misma manera que un cuchillo de monte con treinta centímetros de hoja y uno para mantequilla; ambos son cuchillos, pero no son iguales, ni su forma, ni su objetivo. Además el último no serviría para el cometido del primero. Esto nos serviría de referencia y ejemplo para diferenciar ética de moral.
Por supuesto que estoy de acuerdo y coincido con Chibanta en que la ética como la moral es una reflexión sobre el comportamiento humano, ahora vuelvo a matizar, con diferente objetivos. Cuando me dice, Chibanta, “nuestro mundo se hace cada vez más complejo a medida que cumplimos años”, comento que toda esta complejidad se traduciría en caos si no contásemos con la ayuda de la cultura, buen… de la cultura y esa ética personal a la cual me refiero. Hago una pregunta, ¿y no dejamos de ser el caos dentro del caos?
Dice Chibanta, “la cultura es una institución frágil como la propia vida”. No es mal ejemplo, pero yo diría más, se metabolizan y evolucionan como la propia vida. Hay culturas que no se parecen, evolucionan. Inclusive lo podríamos llevar y extrapolar a religiones morales y éticas. No deja de ser curioso que las leyes y las morales tienen más en común que la moral con la ética. Estoy de acuerdo en que las normas mas fundamentales, son las que rigen el comportamiento de las personas, y me atrevería a afirmar que aplicamos tantas normas y éticas como personas somos. Claro que debemos matizar que morales son un elemento, aplicables a grupos de personas. En cuanto al comportamiento personal subjetivo, intimo de las personas, se podría hacer un estudio más amplio y en parte ese comportamiento no dejaría de ser una ética adquirida, bien por la experiencia, empíricamente, o bien aprendida. Y luego adaptada a la persona y al entorno donde viva.
Dice Chibanta “que ética y moral son dos conceptos no diferenciados utilizados ampliamente el ámbito académico, que ambos conceptos pueden usar indistintamente”, confusamente diría yo. No indistintamente, repito, sino confusamente. Y comenta “que pueden albergar alguna diferencia sustancial”. No, es que no pueden, es que la albergan. La diferencia sustancial es la imposición, es el adoctrinamiento, es lo que te marca como ley y pena lo que está bien y está mal.
Discrepo totalmente cuando se dice que tanto ética y moral comparte las reflexiones teológicas. A saber, como dice Chibanta a la pregunta por un mundo mejor para todos, no, discrepo totalmente de ese punto. La ética sería en beneficio particular de un grupo de personas que no tiene nada que ver con la teología, no con la divinidad, ni con seres extracorpóreos, ni entidades metafísicas. Simplemente con el bienestar de un grupo, o particular, pero nada de reflexión teología.
La reflexión teológica sí se aplica a la moral que es la que se basa en una doctrina, dogma de fe, en un determinado dios que dicta, impone ciertas normas para el comportamiento que “hace” unos diversos “beneficios” en el más allá. Es curioso, amigo Chibanta, y te respeto por ello, que no aceptes la historias calificaciones, como dices, de ética y moral, que mencionas ni la que yo propongo en este hilo que casi, casi lo damos por finalizado. Respetable puesto que eso confirma lo que vengo diciendo, que éticas hay tantas como personas, ni más ni menos. Sí estoy de acuerdo con lo que comentas sobre el bien y el mal sobre su punto subjetivo. En eso estoy totalmente de acuerdo cuando dices que “calificamos las acciones como buenas y malas porque las comparamos con nuestras costumbres, hábitos, y valores comúnmente aceptados”, bueno, socialmente aceptados. Si coinciden son buenas, si no coinciden son malas, bueno ahí sería un poco exagerado. Pero sí que socialmente, ha habido sociedades donde el canibalismo, comer carne humana era correcto, es más, sería lo malo no comerla. Como la sexualidad es en cierta manera correcto, en ciertos tribus, compartir o ser promiscuo, y en una sociedad más o menos moralista no lo es.
Yo de todas las maneras rehuyo de la dualidad del bien y del mal. Rehuyo porque aún no podemos hablar de un bien universal, un bien con mayúscula, absoluto. Y de un mal universal, un mal absoluto. Yo hablaría más del caos y del orden, pero más del caos, más del perjuicio, de lo que es negativo. Y ahí entra el subjetivismo y de lo que es el positivo, entran los sentimientos como los sentidos.
Cuando Jarama pregunta, “es la moral/ética exclusivamente social e intersubjetiva”. Yo diría la moral es exclusivamente social y totalmente intersubjetiva. En cuanto a la ética diría que no es exclusivamente social y no intersubjetiva, sino muy subjetiva.
Otra pregunta que pienso que es la base de lo que estamos hablando, y lo pone en el asador Jarama. Pregunta, “en qué consiste una vida buena”. Pues una vida buena consiste en sobrevivir con el menor daño posible. Ni más, ni menos. Todo lo que pongamos alrededor de eso no deja de ser mero aderezo. Alguien me podrá decir ¿sobrevivir?, no, no, vivir bien. Y yo podría matizar, explíqueme usted que es vivir bien. ¿Vivir con mucho dinero y ser infeliz? Vivir lleno de saciedad y vivir mal? ¿vivir en una sociedad moderna, industrializada, con todas las comodidades y ser una persona solitaria/triste, deprimida, estresada? Serían preguntas pendientes. Entonces cuando digo sobrevivir lo digo con todo el sentido de la palabra. Porque en este mundo somos una especie más a sobrevivir, sea en el campo, sea en el bosque, sea en la selva de cemento y de cristal.
Mupohopadiyaya dice, “una moral se acepta y se practica para ser admitido e integrado en un grupo”, encaja muy bien dentro de lo que sean grupos religiosos. Por ejemplo, cuando dice “la selección natural tiene la última prueba”, cierto es, no hay duda. Cuando dice, “hay una moral que solo es buena para los cinco minutos actuales”, diría que no. Hay una ética que es tan variable como en tiempo y puede ser buena para los cinco minutos actuales. Una moral como se dijo, se acepta y se practica, bajo una doctrina, unas normas impuesta, unas determinadas leyes divinas, no mundanas sobre la vida. De hecho la ética es a veces compatible con otras éticas y la moral es incompatible con otras morales, puesto que cada una es la verdadera sea con v en mayúscula o con v en minúscula.
Como en el tema de ética y moral no creo que se pueda sacar mucho más, pienso que en parte, y respetando la opinión de Chibanta, Jarama, Murphopadiyaya, sigo con la opinión que es tan fino el hilo que nos separa que prácticamente es fácil a veces caer en la confusión de lo uno por lo otro. Como he dicho anteriormente el objetivo es parecido, en parte, los medios son distintos. Los caminos son distintos. Aún siendo prácticamente lo mismo, tiene una connotación en la caso de la moral, totalmente religiosa.
Gracias a los tres y a aquellos valientes que han seguido los hilos por leer este “ensayo” creado en plena sierra, fuera de toda “toxicidad urbanita”, refugiado en mi espacio y soledad..
“No creo que exista superioridad moral alguna en el hecho de ser desgraciado” (Bertrand Russel)
Febrero de 2006. ética y moral, último apunte (Para Chibanta)
APENDICES
APENDICE A. Nota de Chibanta a Dubarri
26 de noviembre de 2005 (es.charla.religion)
Mi querido amigo Dubarri,
Es un lugar común en toda la historia de la Filosofía la afirmación de que existe una diferencia entre la ética (entendida como conjunto de principios y valores que orientan a personas y sociedades) y la moral (la práctica real de las personas, que se expresan a través de las costumbres, hábitos y valores comúnmente aceptados). Incluso han visto la luz numerosos ensayos en los que se afirma que frente a la moral, el conjunto de preguntas y respuestas sobre qué debemos hacer, sobre el bien y lo bueno, en definitiva, nos encontraríamos a la ética, que no sería sino la eterna pregunta sobre el porqué de considerar válidos tales comportamientos y no otros.
Mas allá de estas disquisiciones, eminentemente programáticas, incluso curriculares, si se me apura, tu tesis acerca de las diferencias entre ética y moral se basa en una consideración nueva del todo para mí.
Estimas, querido Dubarri, que la ética es la reflexión racional sobre el comportamiento humano y social, y añades que la moral es el conjunto de normas de conducta que se establecen a partir de dogmas y creencias basadas en la fe. Así, pues, en última instancia, la diferencia última entre ambos conceptos radicaría en la presencia o no de la racionalidad, ya sea como telón de fondo de la reflexión sobre el bien y lo bueno, ya sea como base o cimentación sobre la que se erige el edificio del comportamiento.
Estas tres aproximaciones teóricas al problema de la diferencia entre ética y moral (si es que tal diferencia existe, asunto del que me ocuparé más adelante) coinciden y divergen en varios puntos.
Las tres coinciden en presentar como indiscutible el hecho de que estamos tratando del bien y lo bueno. Además, las tres entienden el bien y lo bueno como elementos pertenecientes a lo ético/moral, siendo que el mal y lo malo, por oposición, no serían un objeto de estudio inmediato, o lo serían, como mucho, por exclusión, como carencia de los primeros o, precisamente, como consecuencia de esta carencia. Y, finalmente, las tres aproximaciones teóricas coinciden en dar por supuesta la existencia a priori de una taxonomía del comportamiento humano, siendo que los humanos nos comportamos, por lo visto, de dos únicas maneras diferentes: bien o mal.
A la vez, estas tres aproximaciones teóricas divergen fundamentalmente en el punto en que establecen la diferencia (asumida de antemano) entre ética y moral. Así, la primera de ellas basa esta diferencia en la cantidad: la ética sería una disciplina general, mientras que la moral trataría apenas de grupos de personas, definidos según diferentes criterios. La segunda aproximación teórica hace hincapié en la calidad: la ética sería una reflexión sobre la propia moral, siendo así que la primera es más universal, pues sirve de guía último a la reflexión moral, de menor entidad, si se quiere. Finalmente, tu aproximación pone el acento en la existencia o no de racionalidad en la reflexión sobre el bien y lo bueno, llegando al punto en que afirmas que la reflexión ética, a diferencia de la reflexión moral, parte de la existencia de racionalidad, entendida como premisa sine qua non.
Pero hasta ahora se ha dado por sentado que ética y moral son dos conceptos diferentes, y en ningún momento se ha justificado por qué haya de ser así. Vamos a ver, pues, a continuación, qué otras consideraciones se pueden tener en cuenta.
Para ello, creo que lo mejor será exponer mi tesis ahora, para que sirva de referencia al resto de mi exposición, y pasar a justificarla a renglón seguido.
“Ética” y “moral” son dos conceptos utilizados ampliamente en el ámbito académico, a modo de clarificadores, pero no contienen en sí nada que los diferencie. Ambos conceptos se pueden usar indistintamente, y sólo la costumbre de verlos utilizados en relación a diferentes ámbitos de la actividad humana es lo que nos lleva a entender (erróneamente) que puedan albergar alguna diferencia sustancial. En definitiva, la ética y la moral son lo mismo, se ocupan de lo mismo, y no hay razones, más allá de la tradición literaria académica, para elegir uno u otro.
En primer lugar, establezcamos que la ética/moral es una reflexión sobre el comportamiento humano. Creo que hasta aquí estamos de acuerdo tú y yo.
Los humanos nacemos en un mundo tremendamente difícil de aprehender. Además de las más inmediatas sensaciones de frío, hambre y sueño, va apareciendo en nuestra vida toda una serie de objetos, instituciones y relaciones que debemos ordenar y asimilar con rapidez. Nuestro mundo se hace cada vez más complejo a medida que cumplimos años. Toda esta complejidad se traduciría en caos si no contásemos con la ayuda de la cultura.
La cultura es el elemento vertebrador de nuestras vidas, es lo que da sentido a nuestra existencia y, en definitiva, es el marco de referencia en el que nos moveremos hasta que muramos. Gracias a la cultura sabemos encontrar las respuestas a todos los pequeños problemas cotidianos: desde la más básica búsqueda de alimento hasta la más compleja interacción con los demás miembros del grupo.
Pero la cultura es una institución frágil, como la propia vida. En estos miles de años que llevamos como pobladores de este planeta, hemos asistido al nacimiento y muerte de numerosísimas culturas diferentes, y aún hoy es que vemos la agonía de muchas de ellas y asistimos no sin cierta curiosidad al nacimiento de otras tantas.
Creo que no es ningún dislate afirmar que lo que mantiene viva a una cultura es la existencia de un tejido más o menos complejo de normas que todos debemos cumplir, normas que pueden ser tan simples como respetar a nuestros mayores o tan complejas como la participación en el mercado de valores bursátiles.
Independientemente de la naturaleza de tales normas, creo que tú y yo estaremos de acuerdo en que las más fundamentales de todas ellas son las que rigen el comportamiento de las personas.
Pues bien, la ética/moral es la reflexión sobre estas normas de comportamiento, de cara a la perpetuación del edificio social que nos da cobijo a todos y sin el cual seríamos presa fácil de los elementos y los demás animales con los que compartimos hábitat. Y esta reflexión puede llevarse a cabo desde dos actitudes bien definidas, a saber, puede hacerse a modo de compendio de tales normas (enumeración y descripción de los diferentes modos de vivir) o persiguiendo un objetivo, digamos, educativo, es decir, explicitando qué normas son las más idóneas para una mejor supervivencia de la cultura y, por ende, para una mejor supervivencia de nuestra especie. La primera actitud sería la seguida por los antropólogos y la segunda sería la seguida por los filósofos.
Dejando al margen el trabajo de los antropólogos, que no nos ocupa aquí, nos encontramos con que, desde la norma más básica hasta la más genérica y universal, todas ellas persiguen el mismo objetivo, a saber, la continuidad del edificio social.
La reflexión ética/moral, pues, tiene como objeto el estudio de las intrincadas relaciones interpersonales que hacen posible la sustentación de la cultura y su éxito en el tiempo. Carece de sentido elaborar dos disciplinas parejas o complementarias (como serían la ética y la moral) para tratar del mismo asunto. Y tanto es así que, de hecho, nunca ha habido dos disciplinas diferenciadas: la ética y la moral, entendidas como históricamente se han entendido, y que señalo más arriba, son en el fondo la misma cosa, a saber, el estudio de las normas sociales que hacen posible la perpetuación de la cultura.
Es más, la ética y la moral, entendidas históricamente como disciplinas diferenciadas en el ámbito académico, comparten no sólo el objeto de estudio, sino que, además, comparten las mismas reflexiones teleológicas, a saber, las derivadas de la pregunta por un mundo mejor para todos.
A modo de conclusión, se podría afirmar que, si bien es cierto que hay una ética y una moral, esta diferenciación obedece más a un intento de organización academicista (programático, curricular, dije más arriba) que a una diferencia real en el objeto de estudio de ambas, habida cuenta de que estamos hablando de reflexiones sobre una única cosa, a saber, el conjunto de normas sociales que están en la base de la duración de la sociedad como un todo.
Aún me resta señalar por qué no acepto ni las históricas clasificaciones de ética y moral que mencioné al principio, ni la tuya propia. No me extenderé demasiado en esto.
En primer lugar, rechazo que la ética pueda ser el conjunto de principios y valores que orientan a las personas y a la sociedad, a la vez que la moral es la práctica real de esas personas expresada a través de las costumbres, hábitos y valores comúnmente aceptados porque ambos conjuntos coinciden exactamente: ¿qué son, si no, los principios y valores que orientan a las personas más que las costumbres, los hábitos y los valores comúnmente aceptados?
No entiendo que exista una tal dicotomía. Sabemos lo que es el bien y lo que está bien porque lo hemos aprendido, precisamente, de las costumbres, los hábitos y los valores comúnmente aceptados. Es decir, calificamos las acciones como buenas o malas porque las comparamos con nuestras costumbres, hábitos y valores comúnmente aceptados. Si coinciden, son buenas. Si no coinciden, son malas.
Por lo tanto, distinguir unos y otros me resulta, cuando menos, artificioso, farragoso e inútil.
En segundo lugar, rechazo que la moral sea el conjunto de preguntas y respuestas sobre qué debemos hacer, a la vez que la ética es la reflexión sobre el porqué considerar buenos tales comportamientos porque entiendo que para responder a las primeras hay que conocer de antemano, de un modo más o menos explícito, todas las implicaciones del segundo. No puedo saber cómo he de comportarme si ignoro por qué se consideran buenos tales comportamientos. Dicho en otras palabras, mi vida carecería de contenido
“moral” si no tuviera un referente “ético”, sea éste el que sea. En definitiva, al reflexionar sobre la “moral” no podemos ni por un instante dejar de reflexionar sobre lo “ético”. Por lo tanto, resulta absurdo separar ambas disciplinas.
Y, para acabar, me voy a referir a tu particular modo de entender esta cuestión. Afirmas que la diferencia entre ética y moral estriba en la existencia de racionalidad en la primera y dogmatismo (religioso o no tanto) en la segunda. Pues bien, mi querido amigo, ni esto es así, ni todo lo contrario. Tan dogmática es la antiquísima fórmula “haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti” como lo es cualquiera de los diez mandamientos cristianos, como lo puede ser la Declaración Universal de los Derechos Humanos o un tratado de bioética. Todos ellos son dogmáticos porque sus contenidos son expuestos a modo de principios innegables. Otra cosa bien distinta es que podamos rehuirlos, igual que rehuimos los diez mandamientos.
El dogmatismo ético/moral emana de la necesidad de establecer una autoridad a la que obedecer o consultar cuando se presenta un problema ético/moral.
Ante un abanico prácticamente ilimitado de opciones de comportamiento, unas opciones han de presentarse como preferentes sobre las demás. Y esta preferencia no es tal en virtud de complejos cálculos matemáticos, estadísticos o probabilísticos, sino en virtud del parecer de alguien. A quién prefiera seguir cada uno de nosotros es algo personalísimo, y dependerá de tantos factores que no hay lugar aquí para atenderlos a todos, ni siquiera a unos cuantos.
A lo que quiero llegar es a que ningún sistema ético/moral es racional, sino todo lo contrario: por su propia naturaleza, la ética/moral siempre es dogmática: se evalúan las innumerables opciones posibles de comportamiento y se elige una, o dos, en virtud de una apuesta por la supervivencia del grupo social, porque es imposible conocer el futuro y, por lo tanto, se desconocen las implicaciones que tal sistema llegará a tener sobre la sociedad en su conjunto.
Es en este preciso momento cuando cabría señalar que hay dos grandes maneras de encarar esta apuesta, a saber, el conservadurismo (si ha funcionado bien hasta ahora, ¿por qué vamos a cambiarlo?) y el progresismo (como esto no está funcionando nada bien, tenemos que cambiarlo).
En definitiva, se establece como bueno lo que se cree que servirá para prolongar la vida del grupo social, y se califica de malo lo que se supone que va en contra de ese objetivo. Y esto, mi querido amigo, carece de cualquier racionalidad.
Así las cosas, vemos que esta supuesta diferencia entre ética y moral que tú apuntabas se ahoga, igual que las anteriores, en las procelosas aguas del artificio academicista.
Recibe un fuerte abrazo.
APENDICE B. Primera nota de Murphopadiyaya a Dubarri
22 de noviembre de 2005 (es.charla.religion)
Amigo Dubarri,
Permíteme que haga algunas reflexiones sobre tu disertación sobre la moral. En primer lugar el que ética y moral sean o no la misma cosa depende de la definición. Cada cual es libre de definirlas como le de la gana ya que ética en Kant significaba otra cosa
muy distinta de la moral y hoy es sinónimo o casi.
En segundo lugar, la ética y la moral pueden razonarse, pero siempre sobre una base irracional. Está claro que puedes aceptar el principio no matar para que a ti no te maten. ¿Es esto racional? ¿Cuantos hay que sin haber matado jamás a nadie han sido asesinados? Digamos, pues: No matar para que sea menos probable que te maten. El principio falla cuando matasen defensa propia. En tal caso, el matar es la única garantía de que no te maten. Quedémonos con: No matar salvo en defensa propia. ¿Por que se debe considerar racional es te principio?
Se basa en el supuesto de que nadie quiere que le maten. No tiene el porque ser así. Se dan casos en que alguien busca que le maten, por eutanasia, por fanatismo, por aspirar al martirio o porque considera que ese es el pago a cierto hecho muy deseado. Dicen que quien quería acostarse con Cleopatra lo podía hacer a cambio de tomarse una copa de veneno al terminar. En resumen, Sócrates se divertía, precisamente, con este juego de ver que cualquier razonamiento sobre cuestiones ético-morales se basa siempre en supuestos subjetivos que pueden desmontarse, por ende, no son racionales.
Personalmente creo que lo que juzgamos bueno o malo es cuestión de repugnancias inconscientes que se adquieren de las costumbres modificadas por la propia experiencia u ocultadas por impulsos o deseos.
Saludos.
Murphopadiyaya.
APENDICE C. Segunda nota de Murphopadiyaya a Dubarri
22 de noviembre de 2005 (es.charla.religion)
Amigo Dubarri,
Agradezco tus palabras pero desgraciadamente no me han aclarado nada. Cuando se basa un discurso en un concepto hay que definirlo.
Se discute mucho sobre dios en este foro, sin que nadie se moleste en definir el significado que da a esa palabra, si se trata de un dios es personal o no lo es, si es antropomorfo o no lo es etc… Sin embargo el diccionario dará una definición concreta que casi nunca coincide con el concepto que cada cual pueda tener.
Que el sufrimiento santifica o glorifica o beneficia no es un invento católico. Creo que lo más exacto sería decir que el sacrificio santifica. Decir que el sufrimiento involuntario santifica puede ser una manera de consolar al que lo sufre.
Ahora bien, que el sacrificio santifica, glorifica etc. ha sido una constante en muchas culturas antiguas incluso ateas.
El budismo, por ejemplo, establece una moral, de la que parece copia la cristiana, para conseguir el nirvana.
En la China imperial a la futura emperatriz la sometían a duras pruebas, como aprenderse de memoria los nombres de mil islas, para hacerse digna del emperador.
La ceremonia nupcial de los indios chavantes (selva del Amazonas) consiste en dejarse pegar por los miembros de la tribu hasta sangrar por todas partes para demostrarle a la novia lo que es capaz de sufrir por ella. En fin, los ejemplos son abrumadores. ¿Quién no ha oído decir a un profesor, el examen no está bien, pero lo voy a aprobar porque se esfuerza muchísimo…?
Para no cansarte te cuento un chiste para ilustrar el porqué no puede ser racional la ética por más que se razone. Los creacionistas también razonan pero no sobre un axioma sino sobre un dogma de ahí su irracionalidad. Si Kant no aceptaba que la filosofía fuera ciencia ya me dirás la ética. Ahí va el chiste: Le piden a un físico y a un ingeniero que calculen el volumen de una vaca. El ingeniero sumerge la vaca en un recipiente con agua y mide el volumen de agua desalojado. El físico lo calcula analíticamente aplicando el cálculo integral y empieza su razonamiento diciendo: Supongamos que la vaca es esférica…..
Los razonamientos sobre ética son de ese estilo. Se asumen principios que se supone que todos aceptan, pero que no es así. Todos aceptan que no hay que matar, pero los cementerios están llenos de gente que ha muerto por bombas terroristas, bombas democráticas, bombas lanzadas en nombre de los derechos humanos y bombas lanzadas en nombre de los derechos divinos…
A cualquiera de estas clases de lanzadores de bombas les preguntas si es bueno matar y te responderán que no. Luego el aceptar que matar es malo como axioma para construir una cadena lógica no es aceptable. No es un principio universal como el que por dos puntos pasa una sola recta. Es un principio que lo único que tiene de universal es una etiqueta que le ponemos porque queda muy bonita.
En fin, perdona la excesiva extensión, pero como hace tiempo que no creo en nada es difícil convencerme de algo. Cuando digo en nada me refiero igual en A que en no-A.
Saludos. Murphopadiyaya
APENDICE D. Notas de Jarama a Chibanta
27 de noviembre de 2005 (es.charla.religion)
A Chibanta:
Solo un comentario, que no se si seré capaz de hacer de forma comprensible.
Independientemente de que la “genealogía de la moral”, o su razón de existir contemplada desde fuera (científicamente, filosóficamente) sea social como señalas, y funcionalmente orientada a la supervivencia humana, ¿es la moral/ética exclusivamente social o intersubjetiva?
La pregunta ética fundamental es (o al menos yo estoy de acuerdo en que es): “¿En que consiste una vida buena? Y concretamente, para mi ¿en que consiste una vida buena?” Lo que incluye necesariamente, pero no consiste fundamentalmente, en una pregunta acerca de qué es bueno socialmente, o qué es bueno para ser aprobado socialmente, o como debería comportarme respecto a los demás.
Dentro de mi ignorancia, creo que ni la pregunta que se haría Aristoteles, ni la que se haría Spinoza, serían esa (”¿cual es la moral adecuada para la supervivencia humana de mi grupo, y por tanto, mi regla de conducta deseable?”), sino en que consiste la realización de la vida buena en uno mismo, o la realización humana de uno mismo, o la integridad y excelencia de la propia vida. La propia vida es la responsabilidad fundamental, y las acciones sobre las que tenemos que tener reglas para tomar decisiones, son
las nuestras, las de cada uno.
Robinson en su isla puede comportarse, respecto a sí mismo, de manera éticamente positiva o no. Por supuesto que es así porque el es humano, y no hubiera llegado a serlo sin sociedad y cultura (él lleva consigo la sociedad y la cultura en las que se crió, por así decir). Pero incluso cuando las consecuencias de un acto recaen solo sobre uno mismo, están sujetas al criterio moral general que aceptamos interiormente y al juicio moral concreto de cada acto.
Saludos
Jarama
27 de noviembre de 2005 (es.charla.religion)
A Chibanta:
No estoy de acuerdo. El “origen” por así decir, de tus criterios éticos es siempre y evidentemente social, como lo es el lenguaje, por ejemplo. Sin embargo, tú puedes usar el lenguaje para hablar contigo mismo (a eso lo llamamos pensar), sin que intervenga otro interlocutor. Es indiferente para lo que quiero decir que tengamos una moral autónoma o heterónoma, y que creamos que es intemporal y viene de mandatos externos de un dios (heterónoma) o surge de la propia sociedad y de la elección individual de valores, aunque esta elección individual no es arbitraria, sino originada socialmente (autónoma).
Yo puedo pensar (de hecho pienso así) que tengo deberes en primer lugar y sobre todo para la persona “mi mismo”, aunque esos deberes incluyan como parte fundamental como debo comportarme con los demás. Porque es de mí misma de quien soy responsable en primer lugar, y de lo que hago con mi vida, y con que criterio moral tomo decisiones. Esas decisiones afectan a los demás, pero muchas veces de forma tan indirecta o incierta que desde luego no son el criterio fundamental. El criterio fundamental es, para muchas elecciones, “¿en que me va a convertir tal conducta, va a afectar a mi integridad, va a fomentar un habito bueno o malo, me va a poner en riesgo, me va a ayudar a ser una persona más lograda, me va a satisfacer íntimamente?” Y eso no es importante solo porque algunas personas dependan de mi y de mi capacidad de mantenerlas, educarlas o apoyarlas emocionalmente, sino que es importante en sí mismo aunque estuviera solita en el mundo.
Y aunque miradas las cosas en el contexto de la “historia externa” (en el sentido de Lakatos)) es decir desde fuera, tenga que admitir, desde el punto de vista de la antropología, la historia o la psicología, que mis valores tienen un origen social y están condicionados por la supervivencia del grupo, desde el punto de vista de la “historia interna” no es así, porque la aceptación de un valor por mi no es automáticamente una cuestión de criterio estadístico (”la mayoría cree que esto es bueno, así que es bueno”) o de conformismo (”el que no cree en este valor es considerado un inmoral, así que este valor es automáticamente cierto”), sino que un valor ético, para
ser verdaderamente tal, debe ser aceptado reflexivamente (o irreflexivamente, pero solo si quiero). Por supuesto que yo no voy a inventar la rueda, éticamente hablando, y que todo ha sido ya pensado antes, y que en gran parte mis valores son aquellos en los que he sido educada, y los que he rechazado los he rechazado en nombre de otros que también me ha facilitado la sociedad como posibles o deseables. Pero eso es la historia externa, el “contexto de descubrimiento” y no el de “justificación”, para seguir con la analogía epistemológica.
Vuelvo a decir “tener en cuenta” no es lo mismo que yo digo. No niego que se tenga en cuenta de hecho, para formar nuestro juicio, y no niego que gran parte de los valores y las normas de conducta lo sean fundamentalmente respecto a los demás: porque nuestra responsabilidad se extiende a ellos, porque les necesitamos, y porque lo propiamente humano es la intersubjetividad, y ningún proyecto humano es ajeno a esta. Tres razones distintas. Pero en función de nosotros mismos, del “yo mismo” y lo que yo necesito para vivir una vida buena.
Dado que hay sociopatas, es la razón por la que además de normas morales, debe haber policía. Me parece que Spinoza contestó a alguien que le hizo una objeción como la tuya: “Bien, si alguien cree que su realización como persona se cumplirá mejor colgado de una cuerda…” Porque si te fijas, para el sociópata da igual que fijes el interés del grupo o el interés de uno mismo en ser bueno como la pregunta moral fundamental. Solo la disuasión coactiva le impedirá hacer daño a otros.
Una persona puede comportarse de forma autodestructiva, o hacer lo posible por mantener la cordura. A este respecto, una versión moderna de la historia, la peli “Naufrago”, me parece más ilustrativa que la original. Pienso que solo le mantiene vivo el esfuerzo por “mantener alta la moral”, empleo de la palabra en nuestro idioma que me parece muy esclarecedor. Porque eso es lo que hace, exactamente. Mantener “su moral” por todos los medios, y el deber que se impone es mantenerse integro en lo posible, de cuerpo y de mente. También era ese el significado de “virtud” en la época clásica, si no me equivoco, que se mantiene en las expresiones como “esta medicina tiene la virtud de curar tal cosa”, “en virtud de tales y cuales competencias, declaro tal cosa”. Volviendo a Tom Hanks naufragado, puede querer sobrevivir para no darle el disgusto a su madre o a su novia, pero fundamentalmente por sí mismo.
Saludos
Jarama
Ética y moral, conceptos y realidades, por Dubarri (2-2006)

 

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